Reseña sobre Nijinsky en “Como vuelo de Pájaro”, novela de Carlos Luis Torres G. Por: Jotamario Arvelaez

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“Tengo mis libros secretos y santos y sacros, esos que guardo debajo del colchón para no exhibirlos a los ojos del visitante y que leo cuando nadie me mira. Entre ellos figuran ‘El suicidado por la sociedad’, esa biografía de Van Gogh escrita por Antonin Artaud cuando ya éste para variar desvariaba, y tal vez por eso supo plasmar a la perfección a su desorejado modelo. Otro es ‘Nadja’, esa mujer huidiza y atraída por el abismo en el onírico París del surrealismo, que con su locura teñida de magia y misterio casi enloquece al poeta y aspirante a taumaturgo Andre Breton y terminó en el asilo. Otro ‘El libro del cielo y el infierno’ de Swedenborg, donde aprendemos las extrañas costumbres de los habitantes de estos dos planos y su relación con el espíritu humano, escrito según orden expresa de Jesucristo. Otro es ‘Seraphita’, de Balzac, que discurriendo las teorías del anterior visionario plantea un cruce de ángeles y seres humanos y de la posibilidad del rescate tras el peregrinaje por los abismos. Otro es ‘Orlando’, de Virginia Wolf, esa biografía fingida donde el personaje cambia de sexo a discreción y con demoledora ironía retrata las hipocresías de la época. Me salto el ‘Ecce Homo’ y el ‘Inferno’ de Stribdberg para no hacer llover fuego sobre el incendio del perturbado. Y llego al ‘Diario de Nijinsky’, escrito a escondidas y por casualidad descubierto, donde la esquizofrenia de uno de los genios de la danza se permite presentarnos el rostro de Dios entre sus recuerdos heridos y sus visiones imposibles. Suelo llorar cada vez que me interno en estos tomos, pero sobre todo en el último. Porque son, además, de los más bellos que la literatura ha permitido a sus hechizados.

A cada uno de estos libros se le quiso pegar mi afán de originalidad en pos del homenaje que merecían. No he podido hacerlo hasta ahora en vista de que son puntos muy altos. Pero sorpresa. Hace unas noches al llegar a casa me esperaba en el buzón un paquete inquietante. Al abrirlo me encontré con una hermosa recreación de la historia de Vaslav Nijinski, de su paso por los escenarios volando y quedando suspendido en el aire por segundos hasta seguir de largo, en sus legendarias interpretaciones de ‘El espectro de la rosa’, Scheherezade, ‘La siesta del fauno’, Cleopatra, ‘Petrushka’, ‘El pabellón de Armida’, ‘El festín’, ‘El príncipe Ígor’, ‘Las sílfides’ y ‘Las Orientales’. De sus amores con la hermosa bailarina polaca Rómola, quien no sólo rescató y publicó el Diario sino que escribió a su vez una biografía. Y de sus aún más intensos amores con su empresario Sergei Diághilev. Pues la tragedia de Vaslav tomó cuerpo porque tenía a la vez novia y novio, y servir a dos señores a la vez es muy difícil, sobre todo cuando no es en la misma cama. El libro que me caía del cielo era ‘Como vuelo de pájaro’, firmado por Carlos Luis Torres, dueño de la encantada librería Luvina, donde tan buenos ratos se pasan alrededor de la palabra con hielo. Me interné en él con expectativa y sorpresa. Y me fui hundiendo en el universo de la locura del personaje tratado de la manera más poética posible, en la tercera persona de un narrador omnisciente pero salpicadas las páginas por parodias felices del iluminado estilo de Nijinky y del divulgativo de Rómola. Para dar con uno de los libros más bellos de nuestra literatura, por el amor del autor por el personaje y por su capacidad de averiguar al detalle los episodios cruciales. No sólo es una biografía al uso, sino un poema como sólo lo escriben los locos geniales acerca de sus congéneres. Desde ya este libro que roza la categoría de sagrado, no va a las estanterías de mi biblioteca sino que queda bajo el colchón. Felicitaciones, Carlos Luis Torres por recuperar para nosotros el vuelo de este pájaro y por la hermosa jaula donde nos lo entregas, luego de sus años de gloria, marchito. Pero inmortal”

Jotamario Arbelaez.

La nota está disponible en: Nijinsky, por Jotamario Arbelaez

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