Antonio Andivero (pintor y grabador uruguayo) nos soñó antes de partir.

antonio

Por Carlos Luis Torres.

 

Hace tan sólo días murió en París el maestro Antonio Andivero (uruguayo, 1934) quien desde 1975 se trasladó a París y donde vivió la mayor parte de su tiempo. Luvina lo recuerda pues sus obras fueron expuestas en nuestro espacio, aquí en la Macarena en Bogotá.

Nuestra amiga Luz Aliés Guinard lo invitó a Luvina a través de un acuerdo que tenemos con el Espacio Guinard en París, yo lo conocí en agosto de 2013, pocas horas antes de la exposición que habíamos colgado con Luz en nuestras paredes en simultánea con el Museo Histórico de Cartagena. Su obra (teníamos una colección de pequeño formato) color pastel, siempre remitiéndose a los orígenes de algo, la creación o la aparición de la forma, la génisis del color, el comienzo del arte, siempre la ausencia humana. Son figuras geométricas que anteceden lo humano, o mejor, nosotros surgimos de ese espacio sugerente, intrincado, tenue que es la obra de Andivero.

Su figura legendaria del arte latinoamericano en París se complementa con ese torrente de palabras que se desbordan hablando de todo, como si fuera una máquina explicativa del arte, de la historia, de los hombres, de la técnica, del futuro de los amigos que existieron, de los homenajes que le rindieron, de los viajes increíbles persiguiendo la idea que lo llevó a esa obra.

Hoy que ha muerto, recorro mi apartamento y observo una obra suya colgada muy cerca de donde escribo: es un óleo pequeño, color ocre, una luna solitaria mancha de misterio un horizonte de un mundo lejano, mucho antes de todo, anunciándome.

La obra del maestro fue diversa. Los últimos años le permitieron consolidar un espacio primigenio que se expuso en todas las capitales de Europa. El 28 de abril de 1990, la nave norteamericana Discovery lleva a bordo las primeras obras de arte a viajar al espacio: 250 grabados de Antonio Andivero que la Agencia Espacial Europea y la Nasa escogieron para festejar sus 25 años de mutua colaboración en ocasión del lanzamiento del telescopio Hubble.

El siguiente texto fue escrito para el catálogo de la presentación de su obra en Luvina (Bogotá) y en el Museo Histórico de Cartagena:

El universo de Antonio Andivero. Por: Magdalena Pradilla.

La obra de Antonio Andivero nos conduce a la contemplación de la génesis de un universo conformado de seres en evolución. Su composición de estilo lírico, muestra una transformación continúa de elementos y de ritmos que parecen llevarlos hacia lo infinito y lo desconocido de un progenitor.

Nos hace pensar en una poética que dialoga entre estos seres y el círculo creador, sobre un horizonte que divide claramente los dos elementos estructurales de su mundo, en donde su interacción silenciosa, nos lleva a una contemplación mística. Mirada que nos sugiere una resonancia con las fuerzas profundas y misteriosas del hacedor. Sus colores de tonalidades pastel multiplican las perspectivas de esta atmósfera y nos presentan su constitutivo fugaz y la presencia perenne del demiurgo.

Su mundo pictórico proyecta estos seres en un nivel cuya abstracción depurada, es el resultado de su esencia misma.

Seres en constante cadencia, cuyas configuraciones geométricas toman lugar en la obra y representan toda la dinámica de su expresión. Los círculos y las líneas se aproximan con movimientos y consonancias sutiles jugando igualmente con las gamas y matices de tinturas. Su uso magistral del color y de los diferentes materiales aseguran al pintor, el equilibrio de las representaciones abstractas y sus proporciones.

El lenguaje pictórico desarrollado por el maestro Andivero nos aproxima hacia una clase de léxico donde los signos, las ondulaciones y elementos geométricos, dirigidos de manera horizontal, trazan este mundo naciente de seres mutantes o siderales que se preguntan sobre su origen, lo intangible y lo inexorable de tal universo.

 

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