Bibliothéque Nationale. Estoy sentado, leyendo a un poeta. hay muchas personas en la sala, pero no se las oye. Están en sus libros. A veces se mueven entre las hojas, como hombre que duermen y se dan vuelta entre dos sueños. !Ah! qué bien se está entre hombres que leen. ¿Porqué no son siempre así? Podeis acercaros a uno y rozarle; no sentirá nada. Podeís empujar a vuestro vecino al levantaros, y si os excusáis, hará un movimiento de cabeza hacía el lado de donde viene vuestra voz, su rostro se vuelve hacia vosotros y os ve. !Qué bueno es esto! Estoy sentado y leo a un poeta. !Qué suerte! (Apertes de “Los cuadernos de Malte Laurids Brigge” de Rainer María Rilke). Editorial Losada. pag. 46